El domingo 19, tomamos el tren temprano de Florence hacia LaSpezia pasando por Pisa. Ya teníamos el plan de llegar muy temprano al parque Cinque Terre a visitar los cinco pintorescos pueblitos de la época medieval que fueron construidos en los altos precipios y acantilados a la orilla del mar.
Llegamos directo a Riomaggiore donde está la oficina central del parque y compramos boletos para todo el día incluyendo el uso del tren dentro del parque y averiguamos a qué hora salía el último tren hacia Pisa.
Caminamos por el sendero principal, el azul #2 de Riomaggiore a Manarola. Pasando por el famoso “Sendero del Amor” y nos tomamos esta foto.
Llegamos a Manarola cerca al medio día y decidimos almorzar antes de empezar nuestra caminata. Escogimos un restaurante cerca a la orilla y comimos lo típico, sándwiches de anchoas rápidamente. Caminamos hacia el norte del pueblo tratando de encontrar el sendero y adivinando y siguiendo gente llegamos a la entrada del sendero alto para ir de Manarola a Corniglia. Hacía mucho calor pero la vista desde el comienzo de la caminata nos hizo olvidarlo. El panorama era cada vez mejor al ascender la montaña. El paisaje compuesto de la montaña cubierta de viñas, el acantilado y el azul fuerte del mar mediterráneo es algo imposible de describir.
Tuvimos que parar muchas veces para admirar el paisaje y tomar fotos para no olvidar las vistas espectaculares. En unas partes el sendero es extremadamente estrecho. Originalmente estos eran senderos para mulas. Caminamos por entre las viñas y varias iglesias y caseríos. Subimos y bajamos pero unas secciones tienen sombra y eso nos ayudo con el sol y calor tan fuerte que se sentía ese día.
Llegamos a Corniglia en unas 3 horas y fuimos directo a buscar una tienda de gelato. Admiramos el pueblo y tomamos el tren hacia Monterosso, el único de los pueblos que tiene playa.
Llegamos a Monterosso muy rápido y la playa estaba repleta aún a esa hora, más de las 4 p.m. porque era domingo. Encontramos un lugar donde cambiarnos y un pedacito de arena libre para sentarnos. El agua estaba muy fría y resfrecante pero la arena llena de rocas que hacía muy difícil poder caminar sobre ella. Así que no nos quedamos mucho tiempo allí pues nos faltaba visitar Vernazza, el pueblo más pintoresco de todos.
Llegamos a Manarola cerca al medio día y decidimos almorzar antes de empezar nuestra caminata. Escogimos un restaurante cerca a la orilla y comimos lo típico, sándwiches de anchoas rápidamente. Caminamos hacia el norte del pueblo tratando de encontrar el sendero y adivinando y siguiendo gente llegamos a la entrada del sendero alto para ir de Manarola a Corniglia. Hacía mucho calor pero la vista desde el comienzo de la caminata nos hizo olvidarlo. El panorama era cada vez mejor al ascender la montaña. El paisaje compuesto de la montaña cubierta de viñas, el acantilado y el azul fuerte del mar mediterráneo es algo imposible de describir.
Tuvimos que parar muchas veces para admirar el paisaje y tomar fotos para no olvidar las vistas espectaculares. En unas partes el sendero es extremadamente estrecho. Originalmente estos eran senderos para mulas. Caminamos por entre las viñas y varias iglesias y caseríos. Subimos y bajamos pero unas secciones tienen sombra y eso nos ayudo con el sol y calor tan fuerte que se sentía ese día.
Llegamos a Corniglia en unas 3 horas y fuimos directo a buscar una tienda de gelato. Admiramos el pueblo y tomamos el tren hacia Monterosso, el único de los pueblos que tiene playa.
Llegamos a Monterosso muy rápido y la playa estaba repleta aún a esa hora, más de las 4 p.m. porque era domingo. Encontramos un lugar donde cambiarnos y un pedacito de arena libre para sentarnos. El agua estaba muy fría y resfrecante pero la arena llena de rocas que hacía muy difícil poder caminar sobre ella. Así que no nos quedamos mucho tiempo allí pues nos faltaba visitar Vernazza, el pueblo más pintoresco de todos.
Llegamos a Vernazza y definitivamente es mi lugar preferido de los cinco pueblos. Nos sentamos cerca al mar y disfrutamos del paisaje. Decidimos que estábamos sobre el tiempo y deberíamos volver a Riomaggiore. Llegamos alrededor de las 9pm y decidimos cenar mariscos allí antes de emprender el viaje de vuelta. Tomamos el último tren hacia Pisa, así que llegamos a Pisa cerca de la media noche y nos dimos cuenta rápidamente que habíamos perdido el último tren hacia Florencia. Pero el tablero de la estación decía que el bus salía a la 1 a.m. hacia Santa Maria Novella. Salimos a buscar un lugar donde esperar el bus, había personas durmiendo en la calle, y otros caminando en la oscuridad… no se sentía un área muy segura a esas horas de la noche… pero encontramos un restaurante abierto a media cuadra de la estación donde encontramos refugio y pedimos comida para poder quedarnos allí un tiempo y calentarnos un poco.
Finalmente el bus llegó y bastante gente vino a tomarlo. Dormimos camino a Florencia después de un día tan largo y llegamos alrededor de las 3 a.m. y caminamos medio dormidos hasta el apartamento. ¡Lo logramos! Fuimos a Cinque Terre y volvimos en un día. Originalmente planeábamos quedarnos la noche en uno de los pueblos, pero hubiéramos tenido que perdernos de otro lugar…
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