domingo, 12 de junio de 2011

Cuarto día


Tomamos un barco que se llama el gato volador hacia Santorini, viaja a toda velocidad… parecía una montaña rusa y casi todos los pasajeros se enfermaron del movimiento tan terrible…en solo dos horas llegamos.
Santorini: isla en el mar Egeo que resultó de la erupción volcánica hacia 1627 a.C. Se dice que fue la mayor erupción en la historia de la humanidad. Hay muchas legendas sobre la isla, unos dicen que es la Atlantida, otros relacionan Santorini con historias de la Biblia del Antiguo Testamento...Dicen que cenizas y piedras llegaron hasta Egipto.

Tomamos un bus para llegar a Fira la capital de la isla y el segundo bus para llegar al pueblo donde nos hospedamos, Firostefani, a 10 minutos a pie de Fira.





Llegamos, admiramos la vista desde el hotel, almorzamos y nos fuimos de senderismo para atravezar la mitad de la isla desde el hotel hasta la punta norte, el pueblo de Oia, para ver el atardecer. Fueron más o menos 4 horas de camino, subiendo montañas, pasando por pueblos, muchas iglesias y hoteles hasta que llegamos a Oia para ver la puesta del sol.






Disfrutamos de unas vistas panorámicas espectaculares y únicas en el mundo.





Allí cenamos y paseamos por Oia, un pueblo muy bello y de tiendas muy finas. El ambiente es mucho más relajado que en Fira y se siente que es un lugar de alta categoría por los restaurantes finos y como la gente va vestida. Caminamos y compramos unas cositas en un supermercado pero solo aceptaban dinero en efectivo así que tuvimos que limitar la cantidad. Oímos a alguien hablar sobre un bus a las 11 pm y seguimos a los turistas para encontrar la parada. En unos minutos estábamos en el bus camino a Firostefani.




Estábamos tan cansados que David se bajó y empezó a caminar por un sendero y yo lo seguí asumiendo que sabía para donde iba. Cuando llegamos al centro de un pueblo con muchas luces me di cuenta que estábamos en el lugar equivocado. ¡Estábamos en Fira! Habíamos tomado el sendero de 5 minutos al pueblo principal, era la media noche y el pueblo estaba “prendido”. Casi todas las tiendas y los restaurantes estaban abiertos, se oía mucha música y había multitudes por todos lados. Paramos y compramos baklava y otro postre para probar. Luego decidimos caminar por la calle de vuelta a Firostefani, unos 10 minutos, para encontrar nuestro hotel.

No hay comentarios:

Publicar un comentario